FANDOM


La memoria, ¿un remedio contra el mal? es el texto de la clase magistral que inauguró el Programa de Humanidades de la Fundación «La Caixa» del curso 2008-2009. La conferencia, inscrita en el ciclo «Maestros contemporáneos» tuvo lugar en CaixaForum Madrid el 7 de octubre de 2008.[1]

“La memoria del pasado será estéril si nos servimos de ella para levantar un muro infranqueable entre el mal y nosotros.” - Tzvetan Todorov

Biografía Editar

Tzvetan Todorov Editar

Nació en Bulgaria y vivió parte de su vida en Francia. Su semiótica se estudia en lingüística, literatura, filosofía, arte e historia. Es director honorario del Centre National de la Recherche Scientifique de París. En 2008 ganó el Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales.

Libro Editar

La memoria, ¿un remedio contra el mal? Editar

Existe un elemento malo en la naturaleza humana del que tenemos que “librarnos”. Una de las formas es una llamada a la memoria. Según George Santayana, quienes no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo. Ésta afirmación tiene influencia en la sociedad, incluso en el derecho: las llamadas “leyes de la memoria” protegen las ofensas al dolor del pasado; p. ej.  la Ley Gaynot. Al tener la mirada en el pasado no se evita el mal del presente, por consecuencia, el remedio de la memoria parece ineficaz.

El problema está en las conclusiones que se saca del pasado. Hay dos procesos que influyen: la producción del mal y el bien; y la producción de un protagonista que dirige el proceso y otro que lo sufre. Estos concluyen en cuatro papeles: el criminal y su víctima, y el bienhechor y su beneficiario. La víctima y el bienhechor merecen respeto y consideración, son aquellos con los que nos identificamos, la gente que vemos próxima; y el criminal y el beneficiario son los otros, aquellos que vemos como enemigos.

Ejemplo de manipulación política mediante la memoria. Errores de la iniciativa de Sarkozy de confiar la memoria de uno de los niños muertos en el holocausto a cada niño francés en primaria:

  • Omnipresencia del presidente al decidir el programa escolar.
  • Aislar el acontecimiento del contexto histórico y limitarlo a una identificación emotiva.
  • Aplicación demasiado específica de una lección más universal.
  • Centrarse en las víctimas, pasivas, en vez de las motivaciones de los responsables, circunstancias y medios que emplearon.


Un etnólogo capturado y liberado se verà a sí mismo al ver a su ex-carcelero encarcelado. Comprensión de que “hay que matar para evitar ser matado” y “el fin justifica los medios”.

Habría que dejar de tomar el adjetivo “humano” por un cumplido. Nuestra capacidad de abstracción, y de manipular la realidad, es un peligro para la supervivencia de la humanidad. Según el etnólogo, para defender su propia vida habría estado dispuesto a matar, pero tuvo suerte de no tener que hacerlo; así demuestra que el papel que tenemos en la historia depende de las circunstancias de nuestro pasado individual.

Según Todorov, las guerras no descubren la naturaleza profunda de los hombres, sino que, suscitan reacciones que no se producen en otras circunstancias. Preferimos pensar que Hitler es un monstruo extraño a la espécie humana, pero el bien y el mal forman igualmente parte de nuestras potencialidades. El crimen contra la humanidad es como una especie de mirada que se vuelve de repente sobre nosotros mismos (Bizot).


La memoria tiene dos finalidades contradictorias: pretende castigar y recompensar los crímenes, y procurar el bienestar de las víctimas. El juicio puede destruir ésta frágil paz y no resucitará a los muertos. En cambio, se debería llamar la atención sobre los mecanismos que engendran el mal. Poner en primer plano la reconciliación de grupos de población antiguamente enfrentados, p. ej. mediante la liberación de su régimen dictatorial.

La Comisión para la Verdad y la Reconciliación (en inglés, Truth and Reconciliation Commission) fue un organismo oficial creado por el gobierno de Sudáfrica que buscaba alcanzar la justicia restaurativa después del fin del régimen del apartheid. Los responsables de los crímenes eran demasiados como para correr con los gastos de los juicios y una amnesia colectiva era imposible.

Con los juicios se debe tener cuidado, ya que, según Peter Storey, es posible llegar a parecerse a aquello que más se odia. Algunos argumentan que se pueden cometer actos injustos en una guerra justa, e inversamente (Boraine). En palabras de Desmond Tutu: “deberíamos diferenciar entre el acto y aquel que lo comete, entre el pecado y el pecador, odiar y condenar el pecado sintiendo a la vez compasión por el pecador”.

Solución completa de la TRC:

  1. Reconocer mediante el testimonio y reparaciones materiales del Estado a las víctimas.
  2. Confesión pública de los criminales respondiendo ante sus delitos, siendo humillados pero así consiguiendo su amnistía (establecimiento de la verdad, que prevalece ante todo).
  3. Reconciliación colectiva.

Su objetivo no es probar la culpabilidad (o inocencia) legal, sino la verdad. Aquellos que no admiten la verdad son llevados ante un tribunal legal. Según Tutu, estamos hechos para movernos en el interior de una frágil red de interdependencias, un hombre solo no puede ser humano. Aquel que rehúsa recoger al otro, se mutila.

La justícia imparte una ley abstracta, impersonal e idéntica para todos; esta es la justicia primitiva, la que quiere restablecer el orden social, ante una justicia reparadora, que procura el bienestar de la comunidad. La armonía social es el summum bonum (soberano bien) de esta justícia. La venganza aparece como una justicia privada, mientras que la justícia se convierte en una venganza pública. Insuficiencia de éste método: “si sometemos todo a la necesidad de reparación, ¿podemos seguir exigiendo justicia?”.

La Comisión Sudafricana gozó de una imagen internacional muy favorable, sin embargo, nadie parece dispuesto a imitar su ejemplo. La necesidad de venganza ha primado sobre el espíritu de reconciliación, aunque así se pueda sembrar la semilla de la discordia para los próximos decenios.

Tampoco está claro que la justicia reparadora deba de eliminar por completo la justicia punitiva, podrían llegar a ser complementarias.


Habitualmente nos identificamos como los héroes y víctimas inocentes, lo que hace estéril la memoria del pasado. Olvidamos fácilmente el mal que infligimos mientras que recordamos el que sufrimos. Hay que preguntarnos por las razones que han provocado ese mal.

Roman Gary dice que mientras no se reconozca que la inhumanidad es algo humano, seguiremos engañándonos con una mentira piadosa.  Nuestro adversario no es la moral sino el egocentrismo. Tenemos que hacer un trabajo de domesticación, con la ayuda de la memoria del pasado, y no olvidar que bien y mal brotan de la misma fuente.

  1. Arcadia Editorial